Hace siete meses que regresé a la casa de mis padres. El impacto más grande no fue regresar, si no tener que guardar todos mis libros en unos cartones totalmente hermetizados con cinta aislante, en un oscuro cuartito que servía de bodega. Era la primera vez de mi vida en que no vería mis libros todos los días, como he estado acostumbrada siempre.
No hubo un sólo día en que yo no pensara en mis libros, en el estado en que debían estar o en algún ejemplar en particular que seguramente había puesto con los libros de las mujeres, o tal vez en la sección de latinoamericana.
Cuando todavía llovía sufría pensando en las goteras del cuartito oscuro y me esforzaba sacando falsas conclusiones, como que por ejemplo, aunque se mojara todo el piso de la bodega, mis libros resistirían sólo porque eran míos y eso era más que suficiente. Nada más falso. A pesar de mis cuidados, de la cinta aislante, de la tela con que forré el cartón por dentro, fracasé en preservarlos.
Ayer decidí sacarlos de su encierro. Decidí transformar esa habitación inhóspita en un lugar hermoso para mis libros. “Esa será mi biblioteca”, pensé. Por supuesto, hasta que permanezca en esta casa, que no será para siempre.
El primer cartón que abrí me dio el primer puñetazo en la nariz. El olor a humedad, a hoja mojada me resulta intolerable. El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy estaba mohoso, y aplastado. Hecho flecos estaba un libro de Fatema Mernissi. Cuando lo levanté se deshizo, así que no hubo remedio. Una vez más armé otro cartón, el cartón funerario para los cadáveres que tenía que reconocer.
Nunca me he deshecho de mis libros infantiles y juveniles. La cabaña del Tio Tom tenía la pasta destruida, pero aún así, no pude lanzarlo a la cámara mortuoria. “¿Cómo?”, pensé, “¿Acaso no puedo tener objetividad?” La respuesta fue clarísima. Por supuesto que no podía, se trataba de mis libros, de los que he comprado desde hace años y que son valiosos, a veces por extraños, a veces por estar ligados a personas en particular, a momentos interesantes, a descubrimientos propios.
Pájaros de fuego de Anaís Nin. Una edición de Bruguera Libro Amigo. Esa que es fácil de manipular y de llevar a cualquier lugar, no pasó la prueba. Era un escombro. Mientras seleccionaba los libros pensé que así deben ser los momentos previos a la muerte, la famosa película de la que todo el mundo habla, que pasa por la mente como si tuviéramos el control remoto de la televisión con el botón de rewind apachurrado. El de Anais Nin me llevó a la clase de Sicología del colegio, cuando la profesora nos recomendó ver la película Henry y June, y casi me disfrazo para que me dejaran entrar. También me acordé que en algún lugar tenía un libro que alguna compañera de la clase me había prestado y que por esas cosas de la vida no devolví nunca. Queremos tanto a Brenda, las cartas de Henry Miller a Brenda Venus. Después recordé cuando una profesora de la universidad a la que le mostré mi entusiasmo por El Trópico de Cáncer, me dijo: “Para Henry Miller las mujeres son una vagina”. Bueno, algo así dijo, es casi seguro que lo haya dicho igual.
Entonces, entre estornudo y estornudo fui limpiando mis libros hasta que llegó un momento en que me puse a llorar. Sí, hemos llegado al momento Kodac. No me gusta llegar a él, pero es inevitable.
Inmediatamente pensé que no soportaría una nueva mudanza. No por ahora.
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Comentarios:
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Sé lo que es ese dolor de ver las hojas muertas y derruídas. Yo he pasado por lo mismo varias veces. En el camino de las mudanzas de país a país, algunos se han perdido, otros me los han robado, total, el asunto es que no los volveré a ver nunca. No es un mal augurio, pero yo jamás me he repuesto, creo. Cuando hablo de Kundera no me olvido de La Broma que me robó mi ex-cuñada, la muy ---- !!! Bueno la idea es que no te repones nunca!
Enviado por Luna Alejandrina el 23-05-2006 a las 19:45:38
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Los únicos ejemplares de mi último libro (no el que presentaré mañana) los hallé en la Cachinería...al lado de monitores de ordenadores de hace veinte años. He recibido datos de "informantes" , que me dicen dónde está tal o cual libro mío, con nombre en las prmeras páginas y anotaciones al borde...Confieso que, a su vez, mantengo joyas de las que no me quiero desprender y que no las adquirí sino con préstamos. Así como he visto bbliotecas de amigos adornadas con mis ejemplares. Creo que este reciclaje de libros, más que enojo, nos causa nostalgia. Resulta que los libros viajan más, menos, igual que los propietarios. Se estropean, vuelven al seno del humus...Van a dar al programa de cosas perdidas....
Enviado por Luis Carlos Mussó el 23-05-2006 a las 22:28:33
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Tienen razón los dos. La palabra de hoy es Nostoi. En griego, me parece, si no que me corrija Massai.
Tal vez lo de estropeados nos cae bien a las personas también. Hay libros que realmente se aman, los imprescindibles, como los capítulos de Rayuela de Cortázar.
Enviado por Mirabella el 24-05-2006 a las 00:28:15
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Mi querida Lina, al leerte recordé una anécota de mi papá que no tiene que ver con libros, sino con cartas. Y aunque no la viví, la escuché de él colmada de detalles y de dolor, por lo que me resulta propia. Él tenía un montón de cartas de escritores de todo el mundo... amigos con los que mantenía correspondencia frecuente. Al mudarse de casa, el cartón donde las llevaba se mojó y se estropearon un poco las cartas. En la nueva casa las sacó una a una y las colgó en la terraza con pinzas de colgar ropa, para que se sequen al sol. Repentinamente, producto de esas locuras climáticas de Guayaquil, cayó una tormenta... el resto, supongo lo imaginas.
Enviado por La_maga el 24-05-2006 a las 20:53:07
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Anécdota dolorosa, Lina Ness. Los libros tienen más puesto que muchas personas en nuestra vida. Pero también los seres humanos que creíamos imprescindibles se van, se retiran, se mueren. ¿Cómo hay que vivir, me pregunto, para que mientras contamos con la existencia, estén al alcance de nuestra mano, saludables y útiles, compañeros y apoyadores? Aún ahora, cuando cuento con algunos miles, no lo sé. Todo parecería producto del azar.
Vaya mi solidaridad,
CeciliaEnviado por Cecilia Ansaldo el 25-05-2006 a las 01:48:03
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Anécdota dolorosa, Lina Ness. Los libros tienen más puesto que muchas personas en nuestra vida. Pero también los seres humanos que creíamos imprescindibles se van, se retiran, se mueren. ¿Cómo hay que vivir, me pregunto, para que mientras contamos con la existencia, estén al alcance de nuestra mano, saludables y útiles, compañeros y apoyadores? Aún ahora, cuando cuento con algunos miles, no lo sé. Todo parecería producto del azar.
Vaya mi solidaridad,
CeciliaEnviado por Cecilia Ansaldo el 25-05-2006 a las 01:48:03
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Y qué te puedo decir? Cuando el peor enemigo de nuestros "hojeados" bienes es el bendito clima en el que habitamos! Que si "el Niño o la Niña? Si llueve poco o mucho, la humedad relativa... el polvo.... qué se yo!
Consuélate... yo perdí la gran mayoría de mis libros y recuerdos embodegados y/o "encajados" debido al amigo clima que se encargó de enmohercerlos y destruirlos. Incluyendo a mis primeros trabajos y apuntes universitarios. Me dolío mucho que en le grupo se hayan incluido cintas de casetes, videos en primitivos formatos como Beta y VHS (y eso que estaban en mejor resguardo que los libros), LPs que no sucumbieron al apetito voraz de las polillas (decubrí que hasta el vinyl es bueno para mitigar el hambre de estos insectos) -Los atesoraba en un lindo mueble de... ¡madera!- Bueno, al mal tiempo buena cara y a recuperar todo lo que se pueda me dije y hasta hoy he podido recuperar muchas cosas pero aún extraño otras tantas que pasaron a engrosar la gran colección de... "Yo Tenía..."
Chau.Enviado por Pedro Gambarrotti el 25-05-2006 a las 20:26:25
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Paulina:
Hace años atrás, cuando estaba en España ( espacio que con la madurez que tengo ahora hubiera usado con mayor inteligencia) logré conseguir en la librería FNAC dos tomos de los diarios íntimos de Anaís Nin en la colección Siruela. Me acuerdo que eran carísimos, algo así como el equivalente de sesenta dólares cada uno y por comprar esos libros, y otros tantos, me sometí a una dieta de “ papas bravas” ( papas fritas con mayonesa y ají, barato y terriblemente grasiento) y té de lata, durante cerca de un mes. Estaba orgullosa de mis libros y durante días pasé encerrada en una habitación leyendo a la Nin, enamorándome de ella y escribiendo interminables cartas a mano. Creo que fue lo más cercano que he experimentado en mi vida a la “ existencia literaria”.
El día de mi viaje de regreso había terminado el primer tomo y empezado el segundo ( entenderás que eran libros enormes, como de 400 páginas) así que pensaba seguir con la lectura en el bus que iba de Zaragoza a Madrid. No sé en qué momento me quedé dormida, ni en qué momento el libro se me cayó del regazo, no sé qué hora era cuando me despertaron a sacudidas, pero lo cierto es que en medio de pitidos, cerca de cinco latinos y yo nos bajamos del bus en una desolada estación de taxis en medio de la nada, a eso de las cuatro de la madrugada. Un africano que parecía el genio de la lámpara de Aladino pagó la carrera de treinta dólares, al menos a mí siempre me ha funcionado confiar en la bondad de los desconocidos.
Descubrí que me faltaba el libro cuando ya estaba en el aeropuerto haciendo un recuento de mis cosas. Lo busqué por todos lados, en la maleta, en el bolso de mano, dentro de mi abrigo... porque no me cabía en la cabeza que pudiera perder algo tan valioso de la manera más tonta. Pero la explicación era así de simple, el libro huérfano estaba en el piso de un bus madrileño, debajo de un asiento desocupado y fuera de mi alcance.
Con esa desprotección que causan los viajes a los países lejanos me sentí abandonada y tonta. Hubiera preferido perder cualquier otro libro de los que traía menos ese de Anaís Nin y volvía a buscar y buscar entre mis cosas como quien espera un milagro que lo hiciera aparecer, pero no, ya regresaba a Ecuador, el país de la hiper realidad. Esperé cerca de ocho horas para poder subirme en el avión, llorando. Lloré mucho, lloré porque había perdido a mi compañera de viaje de la manera más irresponsable y ahora me esperaban 14 horas de soledad y de aeropuerto donde otros circulaban con caras tan pálidas y desorientadas como la mía.
Llegué a Guayaquil con la mirada enrojecida y furiosa conmigo, así me abrazó mi madre y así me recibió mi esposo quien pesaba que por mi rostro yo hubiera preferido quedarme en España. Duró mi luto un par de semanas y revivía por momentos la portada color terracota y el título “ Incesto” que nunca más volvería a ver en mi vida, o al menos eso creía.
A la semana de volver encontré el mismo libro en la librería “ Iliada” a quince dólares. ¡ No lo podía creer! Lo compré y poco me faltó para llenarlo de besos. También fue en ese período en que me dio hepatitis ( producto de las “ papas bravas”) así que supongo que las cosas se ordenaron cósmicamente como debían de ordenarse. Ahora he ampliado mi colección de la Nin, un libro por acá, otro por allá, ( tengo el de Miller y Brenda Venus, pero la Venus me cae mal, así que solo leo las cartas de Miller) pero jamás he tenido “ Pájaros de fuego” o el famoso “ Delta de Venus”. Hay cosas que llegan a nosotros y luego se marchan, hay cosas que retornan, hay pérdidas irreparables pero creo que son los libros los que nos buscan y deciden cuando irse y cuando regresar en otras formas. Tienes mi biblioteca a las órdenes, por si acaso. Solidaria con tu dolor, con tus partidas y retornos.
Solanda, una desconocida amable.
PS: Perdona la carta tan larga. Un ex de Quito me dice que los viajes no son más que metáforas de traslación interna, que el viaje es hacia dentro porque las cosas que debemos asimilar y perder llegan y se van con sabiduría. Puede sonarte a palabrería, pero quizá te sirva.
Enviado por La bruja roja el 30-05-2006 a las 20:47:19
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Comprendo el sentimiento que se experimenta cuando uno pierde un libro, y más si éste ha dejado una huella en la memoria. Precisamente, uno de esos libros que perdí cuando lo presté a una amiga y ella, a su vez, tuvo a bien prestarlo a una amiga suya que ya no lo regresó, se llama "La Bruja Roja". Del autor no estoy muy seguro, pero parece que su nombre es (o fue) Manin Martínez Feduchi.
Quiero preguntarle a la persona que firma como La Bruja Roja, si este seudónimo tiene algo que ver con el libro a que hago referencia. Si este es el caso, quisiera saber si tiene el libro en su poder o cómo le hago para conseguirlo. Lo he buscado aquí en México por cada librería que encuentro y no aparece ni en sus bases de datos.
Pido ayuda a todos, Lina, quizá alguno de tus lectores tenga conocimiento de lo que escribo.
Gracias de antemano.
P.D. Perder un libro es perder un pedazo de conocimiento.Enviado por Jorge Barrera el 15-06-2006 a las 22:05:17
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Por alguna razon decido esta noche escribir en el buscador Google el termino Manin Feduchi y soy llevado a este sitio de comentario literario y para mi sorpresa me encuentro con la situacion de un Jorge Barrera que descibe la mia exacta.
En 1976 me encuentro el libro la Bruja Roja del autor Feduchi y resulta una complete revelacion de misticismo, historia cosmopolita y novela erotica con su consiguiente profundo efecto en mi entonces avida hambre intelectual tipica de los diecises.
Un par de decadas despues en subsequentes visitas a la capital de Mexico tengo en mente conseguir una copia del libro que yo tambien hube perdido en mi inconciencia de prestarlo pero sin nungun resultado. El infeliz libro ni siquiera aparece en la base de datos de prestigiadas librerias.
Tengo el afan de conseguir este libro para mi hijo que esta a punto de llegar a la edad en que yo lo lei.
La edicion que hago mencion tenia en la portada una ventana y la imagen de una chica detras de un vidrio de privacia como la de los banos, todo con un tono desde luego rojizo. De tal manera que el libro existio y no es producto de la imaginacion del Sr Barrera y mia pero no tengo la mas remota idea de cual era la editoral o en que pais fue impreso.
Reitero la peticion para alguien con informacion acerca de como conseguir una copia..... Pues 'porfavorsisimo' y encarecidamente le agradezco la informacion.
Mil GraciasEnviado por Ponce Villarreal el 10-07-2006 a las 07:55:37
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Veo que ya son varios los que pasan por el mismo predicamento y que compartimos el mismo gusto por un magnifico libro que al igual que varios ya pensaba que era parte de mi imaginacion en cuanto alguien encuentre algo al respecto estoy a la espera e igual seguire buscando por mi cuenta.
Enviado por RICRDO el 12-09-2006 a las 06:15:51
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Yo tambien Lei "La Bruja Roja" Muy Pero Muy Bueno
de Grandes Reflexiones, Me acuerdo que es sobre un pintor que hace su trabajo viendo el ser interior de las personas y trazandolos en el lienzo y luego este queda ciego. A mi tambien me gustaria tenerlo ya que ese me lo habia prestado una amiga y hace un tiempo medijo lo lo tenia muy deteriorado.Enviado por Rafman González el 27-09-2006 a las 21:43:57
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Yo tambien Lei "La Bruja Roja" Muy Pero Muy Bueno
de Grandes Reflexiones, Me acuerdo que es sobre un pintor que hace su trabajo viendo el ser interior de las personas y trazandolos en el lienzo y luego este queda ciego... A mi tambien me gustaria tenerlo ya que ese me lo habia prestado una amiga y hace un tiempo medijo lo lo tenia muy deteriorado. Soy de VenezuelaEnviado por Rafman González el 27-09-2006 a las 21:45:42
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Yo tambien Lei "La Bruja Roja" Muy Pero Muy Bueno
de Grandes Reflexiones, Me acuerdo que es sobre un pintor que hace su trabajo viendo el ser interior de las personas y trazandolos en el lienzo y luego este queda ciego. A mi tambien me gustaria tenerlo ya que ese me lo habia prestado una amiga y hace un tiempo medijo lo lo tenia muy deteriorado. Soy de VenezuelaEnviado por Rafman González el 27-09-2006 a las 21:45:43
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Yo tambien Lei "La Bruja Roja" Muy Pero Muy Bueno
de Grandes Reflexiones, Me acuerdo que es sobre un pintor que hace su trabajo viendo el ser interior de las personas y trazandolos en el lienzo y luego este queda ciego. A mi tambien me gustaria tenerlo ya que ese me lo habia prestado una amiga y hace un tiempo medijo lo lo tenia muy deteriorado. Soy de VenezuelaEnviado por Rafman González el 27-09-2006 a las 21:45:43
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Yo tambien Lei "La Bruja Roja" Muy Pero Muy Bueno
de Grandes Reflexiones, Me acuerdo que es sobre un pintor que hace su trabajo viendo el ser interior de las personas y trazandolos en el lienzo y luego este queda ciego... A mi tambien me gustaria tenerlo ya que ese me lo habia prestado una amiga y hace un tiempo medijo lo lo tenia muy deteriorado. Soy de VenezuelaEnviado por Rafman González el 27-09-2006 a las 21:45:43
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Estimados Amigos..veo que vosotros teneis la mala fortuna de haber perdido un libro muy interesante, donde el Autor Manin Martinez Feduchi, utlizo armonicamente los principios para describir novelescamente una grata historia de pintor y la busqueda de la verdad. Este libro llamado La Bruja Roja, salio al publico en un mumero de 15 mil ejemplares, un dia 7 de diciembre de 1979, desde los talleres de la Editorial Universo S.A., en la ciudad de Mexico Distrito federal. Yo tengo un ejemplar algo gastado por el uso, pero integro aun. Mi nombre es Mauricio Fierro, vivo muy al sur del planeta, en las montañas de la Patagonia Chilena.
Si alguien desea contactarme, solo envie un mensaje a geoaustral@telsur.cl
Atentamente
Mauricio FierroEnviado por Mauricio Fierro el 27-11-2006 a las 00:18:36
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Estimados Amigos..veo que vosotros teneis la mala fortuna de haber perdido un libro muy interesante, donde el Autor Manin Martinez Feduchi, utlizo armonicamente los principios esotericos para describir novelescamente una grata historia de un pintor y la busqueda de la verdad. Este libro llamado La Bruja Roja, salio al publico en un mumero de 15 mil ejemplares, un dia 7 de diciembre de 1979, desde los talleres de la Editorial Universo S.A. (Adolfo Prieto 1420 - Mexico 12), en la ciudad de Mexico Distrito federal. Yo tengo un ejemplar algo gastado por el uso, pero integro aun. Mi nombre es Mauricio Fierro, vivo muy al sur del planeta, en las montañas de la Patagonia Chilena.
Si alguien desea contactarme, solo envie un mensaje a geoaustral@telsur.cl
Atentamente
Mauricio FierroEnviado por Mauricio Fierro el 27-11-2006 a las 00:25:49
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Bueno, ya somos varios, es que no habrá ahora una editorial que pueda volver a reimprimir este libro de nuevo. Yo también leí la Bruja Roja y lo perdí al prestarlo a mi novio, el me pudo devolver todo al terminar, pero se aferro al libro como la joya que es.
Me gustaria mucho volver a adquirirlo y que lo lea mi hija a quien le encanta la lectura, de hecho le he comentado que no he vuelto a leer una novela tan buena como esa.
Agradeceré la ayuda que puedan darme para lograr encontrarlo de nuevo.
Cecilia SánchezEnviado por cecilia sanchez gomez el 06-09-2007 a las 05:25:37
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Soy mexicano y casualmente cuando vivia en la ciudad de Guadalajara, Jalisco tuve la suerte de leer este libro"LA BRUJA ROJA" Lo obtuve en calidad de prestamo por parte de un amigo mio y en realidad comparto la opinion de que es un excelente libro; lastima que es verdad es imposible conseguirlo. Yo en lo personal agote varios recursos y no lo he podido encontrar. Ojala alguien tuviera una copia de esta ejemplar novela;una de las mejores que he leido y se comunicara con un servidor para haber si es posible obtener copia o al menos informacion de donde se pudiera conseguir. Muy atentamente: Patricio Curiel Hernandez mi correo electronico es : patcuriel64@yahoo.com
Enviado por patricio curiel el 31-10-2007 a las 06:26:14
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hola es bueno saber que tu tienes ese libro tan hermoso yo ase algun tiempo lo lei me encanto, era de mi padre pero se le quemo en un accidente quisiera saber si tu lo compartirias conmigo y volver a tener esa maravillosa obra.
gracias cuidateEnviado por gypsy el 30-08-2008 a las 00:44:28
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deseo encontrar un ejemplar de "La Bruja Roja", radico en la ciudad de México y si alguien sabe cómo puedo acceder a él, lo agradecería infinitamente.
Enviado por Julio Hernández el 04-09-2008 a las 01:01:40
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hace como diez años yo lei ese libro que me presto un amigo pero es imposible encontrarlo porfavor si alguien lo tiene que lo suba y que nos de la oportunidad de volver a leerlo
Enviado por gaby glez el 18-09-2008 a las 23:17:49
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en el mar de letras una isla maravillosa se asoma en el horizonte, la tocamos pisamos y sentimos para luego entonces desaparecer asi es este libro afortunados los que lo tocaron y sintieron ahora dejenlo ir.
Enviado por tezcacoatl el 02-03-2009 a las 05:15:36
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Creo que somos una comunidad que de alguna manera hemos estado atrapados dentro de la imaginaria de La Bruja Roja cuya leyenda a traspasado el tiempo y el espacio y que actualmente nos encontramos huerfanos al no poder encontrar a aquel ser querido perdido por tanto tiempo, al recordar a Varón y se empecinamiento a través de sus pinturas al reflejar el alma de los que pinta y la pobreza del alma de Ficsia que fue la piedra de choque que marca la vida de Varon y de ella misma; y después de más de 20 años de busqueda de este libro no he podido olvidarlo y continuare mi busqueda hasta el día que lo tendre nuevamente entre mis manos.
Enviado por Miguel Angel Buendía el 13-05-2009 a las 04:17:25